
Muchas veces después de un largo y tormentoso esfuerzo, y justo cuando nos encontramos a un paso de alcanzar una determinada meta, fracasamos, y no porque nuestras fuerzas nos hayan fallado en el último segundo y no seamos capaces de lograr nuestro objetivo, sino porque la energía reservada para afrontar ese decisivo tramo final... la malgastamos en detenernos, mirar atrás, y lamentarnos por todo lo que nos ha costado llegar hasta aquí.
El viajero del Faro
1 comentario:
Que razon tienes,un abrazo amigo.
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