Hace dos semanas, un sábado por la tarde, me fui con Cristina a uno de mis lugares favoritos de la isla, junto a uno de mis faros, y allí nos pasamos dos buenas horas trabajando en la idea que llevaba rondándome por la cabeza desde hacía más de diez días. Me había venido, muy clara, la imagen de una Crisálida, largo tiempo encerrada, a oscuras, con una paciencia infinita y una fe inquebrantable, sabiendo con certeza que su actual y descorazonador estado no sería eterno, y que no pasaría mucho para despojarse de sus ataduras y, transformada en una hermosa mariposa, abandonar su encierro y salir a la luz.



Como me pasa siempre cuando me viene una idea a la cabeza, sea en forma de imágenes, música o historias, no puedo quedarme tranquilo hasta que la llevo a cabo y la veo materializada. En el fondo lo que quería expresar, al mismo tiempo, era una metáfora sobre la inspiración, que se va formando poco a poco dentro de uno hasta que llega el momento de abandonar el mundo de las ideas para convertirse en una obra de arte en cualquiera de sus ramas. Me motivaba mucho la idea de la transformación, de dejar un estado de aparente estancamiento, de desesperante inmovilidad, para luego abrir las alas y, llegado el momento justo, ponerse en movimiento...
A Cristina le dije que si le apetecía probar con el experimento que tenía entre manos y ella se prestó encantada. Para mí es importante que la persona con la que vaya a trabajar se muestre dispuesta y entusiasmada, y entienda perfectamente lo que quiero hacer (no puedo hacerlo con todo el mundo), y con Cristina, aunque era la primera vez, todo fluyó de maravilla y los dos pasamos una tarde muy agradable...


Aquí les dejo con la primera parte del experimento, la parte más luminosa y etérea... la segunda la colgaré en unos días y ya me dirán qué les parece...
Que tengan un buen comienzo de semana...

"Primero tuvo que estar durante un tiempo sumida en la oscuridad, tomando conciencia poco a poco de ese momento, entregándose a él... rindiéndose... y, sobre todo, preparándose para, cuando llegara la hora, abrir los brazos suavemente... y despertar a la Luz..."
El viajero del faroPueden ver otros trabajos entrando AQUÍ