Hoy he sentido una necesidad urgente de hacer una visita al pasado...
...y reconciliarme con él...
..a una parte de mi vida que siempre he querido borrar y olvidar...
...por muchos motivos...
...algunos muy tristes y que me marcaron profundamente...
...así que como suelo hacer cuando recibo una llamada urgente de mi intuición y sin saber bien el motivo, me ducho, me visto y en 20 min. cojo una guagua para transportarme 25 años en el tiempo...
...y me voy hasta Bajamar, el lugar donde pasé casi todos los veranos de mi infancia...
... y al lugar donde no volví en 11 años...
Dando un paseo marcha atrás y bajando por los escalones de mi vida llego a una época con la que nunca me he sentido cómodo y que siempre he querido esquivar; pero hoy, sentado frente al mar de aquellos días voy a mirarla a los ojos y a desafiarla, que es como debemos mirar a nuestros miedos y a los fantasmas que nos atormentan como única manera de liberarnos de ellos... de frente y con seguridad...
...hoy he decidido ordenar y hacer limpieza de esas fotografías que guardé en el cajón más oscuro de mi memoria para no sacarlas más, y con el firme propósito de tirar a la basura las que no me gustan pero intentando encontrar, entre ellas, algunas instantáneas que sí quiera conservar y llevarme conmigo...
...para siempre...
... y mientras buceo por ese pasado plagado de momentos, observando la puesta de sol que tantas veces fotografió mi madre en aquellas silenciosas y lentas tardes de verano, descubro instantes que tenía olvidados y que, sorprendido, recuerdo con alegría, aunque con lágrimas en los ojos...
...mi padre obligándome a dar un paseo bajo los últimos rayos del atardecer que a mí siempre se me antojaba aburrido y monótono y que hacía de mala gana... (con lo que me gusta pasear ahora!)
...días enteros de playa, arena, sal y olas...
...un balcón desde el que esperaba, impaciente, el momento más feliz del día, cuando mi madre llegaba de trabajar y la veía bajar por la avenida, siempre con alguna golosina en la mano...
...los cómics y revistas del estanco Sergio los Sábados por la tarde...
...mis primeros amigos y salidas...Eva, Jose, y aquellas largas y maduras conversaciones con MªElena hasta que alguien decidió, cuando crecimos un poco que ya no podíamos estar juntos por lo que que diría la gente (ella era 3 años mayor que yo, qué pecado, Dios mío! y qué tiempos tan absurdos)...
...las visitas siempre felices de mis primas y mis tios...
...nuestras escapadas, sólo una vez cada año, al Lago Martíanez como el gran acontecimiento del verano, con toda la familia...

...los helados y golosinas del café Palmelita...
...lo calamares de Casa Doris... y los dulces en La Caseta...

...el pan grande como gran novedad de los Domingos, del frutero de la esquina (que sigue allí, parece increíble!)...los recados al supermercado pequeño cuando ya fui siendo más responsable...
...mi hermano con toda su pandilla recorriéndose el pueblo y mi madre corriendo detrás para que no se tirara por los muros...
...el charco redondo...
...alguna que otra escapada al monte para no cansarnos de tanta playa...
...y la piscina vacía, llenándose con las olas, mientras todos gritábamos bajo las cataratas que se formaban...
una época bonita, sí!---
...pero luego vino el fundido en negro, como en las películas, y todo cambió...
...y llegó la soledad, la tristeza, los problemas y cómo todo se fue desmoronando en nuestras vidas y en nuestra familia, porque todo empezó ahí, es lo que pienso, creo recordar incluso el día, con una visita inesperada que cambió para siempre nuestro destino, tornándose gris y oscuro...
...la cuenta atrás...
...y nunca más brilló el sol en aquéllas fotos y a partir de ese momento todas las que hicimos salieron veladas...
...se acabaron las puestas de sol...
...durante muchísimo tiempo...
y nunca más quise volver a aquel lugar ...

...donde hoy he vuelto para RECONCILIARME...
...reconciliarme con una época a la que tengo que pedir perdón porque nunca pensé que tuviera tantas fotografías brillantes y claras como las que hoy me encuentro aquí, sentado, revolviendo entre los álbumes ya marchitos de mi niñez...
...porque sé que aunque no volverá aquel pasado sí que podré hacerme a partir de hoy un álbum nuevo con retazos de aquellos días llenos de luz que creí apagada para siempre y que hoy, agradecido, enciendo de nuevo...
...porque como sé que todo en esta vida ocurre por algo, por muy triste y doloroso que sea, sé que esa época permanecerá conmigo siempre y que gracias a ella hoy soy quién soy...
...si no sería otro...
...y no quiero ser otro...
...quiero ser el que hoy está aquí sentado, frente al mar y bajo los últimos rayos del sol de aquellas fotografías que hacía mi madre en las tardes en las que a mi padre le gustaba pasear mientras mi hermano jugaba con sus amigos...
...y frente a este faro del que me encuentro ahora y como él (que curiosamente antes no estaba), quiero mantenerme firme, seguro, constante y protegido ante las inclemencias del tiempo y del destino...pase lo que pase, llueva o haga sol...
... y preparado siempre para derramar a mi alrededor y a quien lo necesite...
...toda la luz que llevo dentro...
(las fotos de mi infancia están sacadas del álbum familiar)