
Pase lo que pase a nuestro alrededor, siempre tenemos dos opciones para elegir... Una, rebelarnos contra el mundo y enfadarnos por el daño que nos hayan podido hacer, o Dos, alegrarnos porque cada experiencia no es sino una oportunidad de cambio para acercarnos un poquito más, cada día, a lo que verdaderamente nos hace felices. La decisión está en nosotros... pero abrir bien los brazos a la alegría y pegar ese gran salto que nos separe del sufrimiento... no es sino una invitación a que otros como nosotros se acerquen, con los brazos también bien abiertos, a compartir la elevada creencia de que, SI QUEREMOS, la vida puede convertirse en una gran fiesta!!!!
El viajero del Faro
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