
Ambos éramos seres incompletos, sentíamos que algo nuevo y todavía por aprender aparecería delante de nosotros para llenar nuestro vacío.
Estábamos de pie ante una puerta cerrada, desconocida.
Bajo una luz mortecina, los dos juntos, con las manos estrechamente unidas durante diez segundos.
Al Sur de la frontera, al Oeste del sol.
Haruki Murakami.
con Birgit en El Arenal
Estábamos de pie ante una puerta cerrada, desconocida.
Bajo una luz mortecina, los dos juntos, con las manos estrechamente unidas durante diez segundos.
Al Sur de la frontera, al Oeste del sol.
Haruki Murakami.
con Birgit en El Arenal
3 comentarios:
Buen post.
Un saludo,
Ángel
Una foto preciosa, un color guapo.
gracias Ángel... y bienvenido a este espacio!!!
gracias también elmin... inspirándome cada día más con vuestros blogs...
Un abrazo!!!!
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