La vida está constantemente poniéndonos pruebas. Cada día. De nosotros depende superarlas rápidamente o ignorarlas, que nos hagan sufrir y que se repitan una y otra vez con más intensidad.
Yo esta semana he superado una que en otro momento de mi vida me hubiera costado mucho asumir. Pero esta vez lo entendí al instante, y aunque fue un poco duro en ese primer segundo la acepté enseguida como parte del proceso en el que llevo tiempo inmerso. Y si las pruebas sirven para subir escalones, yo, con ésta, he subido 10 de golpe. Por eso la alegría que siento hoy y la tranquilidad, sabiendo que era totalmente necesaria para estar hoy como estoy y como sé que estaré a partir de ahora, es enorme.
Por eso esta mañana necesitaba levantarme muy temprano e irme a dar un baño renovador junto a uno de mis faros preferidos, para llenarme con la energía del mar a esas horas en las que todavía muchos dormían.
Y cuando me tomaba un cafecito que me calentara un poco, de repente, me sentí muy afortunado. Por tener esta comprensión sobre las cosas, y sobre todo, por contar con personas que aparecen de la nada en los momentos justos para demostrarte en dos días que han venido para quedarse; porque sólo en momentos complicados descubrimos realmente a los grandes amigos, los que no salen huyendo y se quedan a apoyarte, de una manera que todavía me emociona y que por mucho que lo intentas, no podrás nunca agradecer del todo.
Por eso hoy me siento feliz, porque poco a poco se van revelando las cosas que tanto he deseado, porque ya estoy inmerso de lleno en mi próxima aventura cinematográfica que no ha podido llegar en mejor momento y porque mañana, para finalizar esta intensa semana, y como regalo, estaré a pocos metros de una de las mujeres más fascinantes del mundo, para deleitarme e inspirarme con su voz...
Alicia, no te olvides... mañana tenemos una cita...
1 comentario:
Pásalo muy bien mañana!! ya sabes, crónica del concierto!!! please!!
Publicar un comentario