Hay noches que se confabulan para hacerte creer que algunas cosas siguen igual y que, por un par de horas, el tiempo no ha pasado y todo permanece como entonces. Pero es sólo una ilusión, una jugarreta incomprensible del destino, que quiere divertirse un poco, creando frágiles espejismos con los que engañarte por momentos... y devolverte algunos instantes...
Ir a un concierto de Sole Giménez es como realizar un viaje por los recovecos más vulnerables de la memoria, que a la mínima que le dejan una rendija abierta para escaparse, sale volando para recuperar su espacio. El que no le dejamos cuando la encerramos en un cajón oscuro y tiramos la llave...
Pero Sole, con su voz y su presencia es esa llave que suele abrir todos los cajones de par en par, seleccionando los mejores recuerdos para arrastrarlos hacia mí de nuevo, a ritmo de saxo, y en una mezcla heterogénea de alegría y nostalgia, de emoción y tristeza, de calor y fragilidad...
Y el viernes por la noche no pudo ser menos. Una vez más. La novena. Y otra vez allí, tan cerca... como todas esas otras veces... como todas esas noches de desbordante felicidad!!!! ...pero tan diferente, al mismo tiempo... tan diferente!!!!...todo tan cerca y tan lejos... tan lejos y tan cerca de todo...
...paradojas del destino vestidas de jazz...
...entre recuerdos...
...y Sole como siempre, fantástica... embelesándote con sus acordes como sólo ella puede hacer...
...esparciendo su melodía a los cuatro vientos...
...y yo, recogiendo las notas al vuelo, llenándome de ellas y pretendiendo retener lo efímero entre mis manos...
...cuando sé que es imposible...
...retener nada por más tiempo...
...si ya ha emprendido el vuelo...
...luego las felicitaciones, una pequeña conversación, un regalo... saludos para Manuel, que esta vez no ha podido venir y ya me lo había dicho... la foto de rigor para inmortalizar el momento... y hasta la próxima, me despido...
...que sé que será muy pronto...
...gracias de nuevo, Sole, por tanto!!!!!
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