Mi viaje por la vida a través de la música, el cine, mis palabras y mis fotografías

viernes, 16 de noviembre de 2007

8. Una visita al pasado...


Hoy he sentido una necesidad urgente de hacer una visita al pasado...

...y reconciliarme con él...


..a una parte de mi vida que siempre he querido borrar y olvidar...
...por muchos motivos...

...algunos muy tristes y que me marcaron profundamente...


...así que como suelo hacer cuando recibo una llamada urgente de mi intuición y sin saber bien el motivo, me ducho, me visto y en 20 min. cojo una guagua para transportarme 25 años en el tiempo...

...y me voy hasta Bajamar, el lugar donde pasé casi todos los veranos de mi infancia...

... y al lugar donde no volví en 11 años...

Dando un paseo marcha atrás y bajando por los escalones de mi vida llego a una época con la que nunca me he sentido cómodo y que siempre he querido esquivar; pero hoy, sentado frente al mar de aquellos días voy a mirarla a los ojos y a desafiarla, que es como debemos mirar a nuestros miedos y a los fantasmas que nos atormentan como única manera de liberarnos de ellos... de frente y con seguridad...

...hoy he decidido ordenar y hacer limpieza de esas fotografías que guardé en el cajón más oscuro de mi memoria para no sacarlas más, y con el firme propósito de tirar a la basura las que no me gustan pero intentando encontrar, entre ellas, algunas instantáneas que sí quiera conservar y llevarme conmigo...

...para siempre...

... y mientras buceo por ese pasado plagado de momentos, observando la puesta de sol que tantas veces fotografió mi madre en aquellas silenciosas y lentas tardes de verano, descubro instantes que tenía olvidados y que, sorprendido, recuerdo con alegría, aunque con lágrimas en los ojos...

...mi padre obligándome a dar un paseo bajo los últimos rayos del atardecer que a mí siempre se me antojaba aburrido y monótono y que hacía de mala gana... (con lo que me gusta pasear ahora!)

...días enteros de playa, arena, sal y olas...

...un balcón desde el que esperaba, impaciente, el momento más feliz del día, cuando mi madre llegaba de trabajar y la veía bajar por la avenida, siempre con alguna golosina en la mano...

...los cómics y revistas del estanco Sergio los Sábados por la tarde...

...mis primeros amigos y salidas...Eva, Jose, y aquellas largas y maduras conversaciones con MªElena hasta que alguien decidió, cuando crecimos un poco que ya no podíamos estar juntos por lo que que diría la gente (ella era 3 años mayor que yo, qué pecado, Dios mío! y qué tiempos tan absurdos)...


...las visitas siempre felices de mis primas y mis tios...

...nuestras escapadas, sólo una vez cada año, al Lago Martíanez como el gran acontecimiento del verano, con toda la familia...


...los helados y golosinas del café Palmelita...

...lo calamares de Casa Doris... y los dulces en La Caseta...


...el pan grande como gran novedad de los Domingos, del frutero de la esquina (que sigue allí, parece increíble!)

...los recados al supermercado pequeño cuando ya fui siendo más responsable...

...mi hermano con toda su pandilla recorriéndose el pueblo y mi madre corriendo detrás para que no se tirara por los muros...

...el charco redondo...

...alguna que otra escapada al monte para no cansarnos de tanta playa...

...y la piscina vacía, llenándose con las olas, mientras todos gritábamos bajo las cataratas que se formaban...

una época bonita, sí!
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...pero luego vino el fundido en negro, como en las películas, y todo cambió...

...y llegó la soledad, la tristeza, los problemas y cómo todo se fue desmoronando en nuestras vidas y en nuestra familia, porque todo empezó ahí, es lo que pienso, creo recordar incluso el día, con una visita inesperada que cambió para siempre nuestro destino, tornándose gris y oscuro...


...la cuenta atrás...

...y nunca más brilló el sol en aquéllas fotos y a partir de ese momento todas las que hicimos salieron veladas...

...se acabaron las puestas de sol...

...durante muchísimo tiempo...

y nunca más quise volver a aquel lugar ...


...donde hoy he vuelto para RECONCILIARME...

...reconciliarme con una época a la que tengo que pedir perdón porque nunca pensé que tuviera tantas fotografías brillantes y claras como las que hoy me encuentro aquí, sentado, revolviendo entre los álbumes ya marchitos de mi niñez...

...porque sé que aunque no volverá aquel pasado sí que podré hacerme a partir de hoy un álbum nuevo con retazos de aquellos días llenos de luz que creí apagada para siempre y que hoy, agradecido, enciendo de nuevo...

...porque como sé que todo en esta vida ocurre por algo, por muy triste y doloroso que sea, sé que esa época permanecerá conmigo siempre y que gracias a ella hoy soy quién soy...

...si no sería otro...

...y no quiero ser otro...

...quiero ser el que hoy está aquí sentado, frente al mar y bajo los últimos rayos del sol de aquellas fotografías que hacía mi madre en las tardes en las que a mi padre le gustaba pasear mientras mi hermano jugaba con sus amigos...


...y frente a este faro del que me encuentro ahora y como él (que curiosamente antes no estaba), quiero mantenerme firme, seguro, constante y protegido ante las inclemencias del tiempo y del destino...pase lo que pase, llueva o haga sol...

... y preparado siempre para derramar a mi alrededor y a quien lo necesite...

...toda la luz que llevo dentro...

(las fotos de mi infancia están sacadas del álbum familiar)

15 comentarios:

Luis Quintana dijo...

Caramba!! Qué post tan emocionante. En serio. Carlos, que recordar fotos del pasado sea para, de verdad, reconciliarte. Como ya hemos hablado, estas cosas ahora, con la distancia del tiempo, se ven diferentes. Espero que eso ya no te haga daño, sabes que ya no tiene por qué. Ahora las cosas son diferentes y podemos entender de otra manera el pasado. Sabes que en mi tienes un apoyo para lo que sea, que te entiendo bastante bien. Un abrazo fuerte y sigamos reconciliándonos con nuestros pasados.

mer dijo...

La luz que tú nos regalas es cálida y serena, aunque para comenzar a salir, lo haya hecho desde el dolor y la tristeza, oculta en el fondo de tus ojos. Los que tenemos la misión de regalar luz, la hemos encontrado tras perdernos en la oscuridad, hay que estar a oscuras para saber cual es la luz verdadera, cual es la que merece la pena. Los caminos son extraños, y muchas veces dolorosos, pero como tú dices, son los que nos hacen ser quienes somos ahora, y eso es lo importante. Que la luz brille cada día un poquito más dentro de nosotros. Que continuemos el viaje...

Anónimo dijo...

Parte de la evolución personal consiste en reconciliarse con el pasado. Te da esa serenidad de la que hablas y vuelve a brillar el sol. Eres afortunado porque puedes hacerlo, has buscado y encontrado esa oportunidad. Tal vez esta reconciliación estaba escrita, como tantas otras cosas en nuestras vidas. Parte de vivir es sufrir, gran parte. La magia es la plenitud y dignidad que ponemos para salir adelante y capitalizar lo andado.
Un fuerte abrazo
flor

Anónimo dijo...

DESEO de corazón que esa reconciliación sea del todo ya, yo tb leyendo tu preciosa pero triste historia, he sentido la necesidad de hacer lo mismo... lo has relatado bajo tu punto de vista pero que tb es el mío...
para mí era una válvula de escape,y siento que por ello sufrieras tanto sin yo saberlo,el verano eran 2 meses creyendo que lo pasaban bien, un mes papá iba y venía y el otro yo, recuerdo las 5.30 de la mañana muerta de frio y miedo en la parada de la guagua hasta la laguna y luego otra a s/c para entrar al trabajo a las 7.30... y luego viceversa, para llegar 5.30 a bajamar.
Me confortaba el paseo y las puestas de Sol... y los fines de semana, primero en guagua luego en coche, eran una manera de aislarme... de la tristeza y la desdicha que tenia dentro y que se apaciguaba un poco eso 2 días los 3 solos, llegar, los pepitos de carne... y luego sentados viendo la tele con el friíto... pero la soledad siempre me acompañaba aunque prefería sentirme sola ahí que en casa...

Carlos dijo...

gracias a todos por sus palabras...
hoy me siento mucho mejor...
siento que la re-conciliación ha sido real porque me noto mucho más liberado, habiendo dejado partir lo que ya no necesitaba...

ahora mi equipaje es mucho más ligero y siento que mis pasos son mucho más fáciles de dar...
y es que deshacerte de lo que ya no nos sirve, tanto a nivel físico como mental, siempre te deja una profunda sensación de alivio...

...los animo a experimentarlo!!!

González Luis dijo...

Es todo un gran trabajo el que presentas, no solo por la presentación lineal de las fotografías y referencias biográfics, sino más bien por la interacción de una realidad que se arrastra en la vida, a veces no conciente, pero que debe superarse.

La forma en que la expones es toda una vivencia personal, experimentarla como indica tu recomendación es lo más saludable.
En definitiva ese Faro es mucho más hermoso con luz, a color que en blanco y negro.

Anónimo dijo...

muchas gracias, Capricornio, por tu comentario y por tu visita, me alegra mucho recibir nuevos amigos en mi espacio y sobre todo que dediquen su tiempo a leer lo que pasa por mi cabeza....

muy buen blog el tuyo!!! lo iré leyendo con calma!!

saludos!

Gustavo Aimar dijo...

Muy bello este viaje al pasado, realmente es muy contagioso... yo los hago todo el tiempo, en mi cabeza, no me da para escribir, será por eso que me gusta dibujar...
Gracias por pasar!

Anónimo dijo...

Lo que es ser pequeño y no enterarse de nada... porque la tristeza, la amargura, los problemas... eran ajenos a mí totalmente.

Como tú bien dices, mientras todo eso ocurría, yo debía estar con mi pandilla recorriendo las calles, abriéndome la cabeza (dos veces en un mismo verano), corriendo para que no me atacase un perro rabioso y clavándome el pico de una penca en la vena de la articulación del brazo... o subiéndome a la presa del barranco, jugando a los "clips" en casa de Imo y Oliver o vete a saber qué...

Yo voy a Bajamar sin problema... me da mucha nostalgia, sí, pero no tristeza... y de vez en cuando me gusta pasear por allí y recordar todos esos años. Todo lo que uno ha evolucionado y ver cómo el de los perritos de "Zeppelin" y su familia, o el del kiosko de las frutas, lleva haciendo lo mismo desde hace 20 años... Es un "deja vu" cuando los ves... como si el tiempo no hubiera pasado...

Precioso post... Felicidades... Aunque vas a tener que decirme en las fotos viejas quién eres tú y quién soy yo... porque no me distingo... :P

Anónimo dijo...

gracias Gustavo por visitarme, es un placer entrar en tu blog y ver las maravillas que haces, que me tienen completamente cautivado...

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pues sí, VJQT, 5 años de diferencia se notan, y posiblemente, y ahora que lo dices, tuviste suerte, con la inocencia de la niñez que yo ya había traspasado, de ahorrarte muchísimas cosas...
... a mí me tocó y como bien he contado en este post ahora sé que gracias a todo eso soy el que soy ahora... y me alegro... aunque me haya costado tantos años darme cuenta...

y bueno, cómo no vas a saber quién eres tú y quién soy yo... en estas fotos tú sólo apareces en la foto del monte, con papá y conmigo, y como es lógico eres el más pequeño y rubio... en las demás soy yo en todas...

gracias por pasarte y por ponerte al día con mis locuras y reflexiones... un abrazo!!!

RMS dijo...

Conmovedor... Algo mío allí en tus letras... uno siempre se ve reflejado... hay historias parecidas o no parecidas... pero momentos los hay.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

recién lo leo, si no me lo dices el sábado, me perdía esta bonita historia.

Recordar es volver a vivir, pero es más bonito emocionarse con las cosas buenas que nos dejan esos años maravillosos de la niñes, la mejor época que nos ha tocado vivir sin mucha preocupación de la que cuando somos mayores asumimos.

Un abrazo y a mirar el pasado con lo bueno que nos dejó.

Oak dijo...

Me emocioné perdidamente con esta lectura.
Crecí frente al mar y mis tardes a solas con el sol, fueron el pan de cada día en mi vida, solo soñando.

La intensidad de mis vivencias fueron extraídas de los rincones más ocultos de mi mente con esta lectura.

Ahora en los días festivos, sacaré un momento para leer todo el blog, sencillamente me encanta.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Hola!!!!!
Soy Yoana de anónima...jejeje
Estoy leyendo tu blog...por fin!!! Y aunque me gustaria comentar en todos los post...de momento solo lo voy hacer en este, pues he de confesarte que se me han escapado unas lagrimillas...de la emoción...felicidades!!Aunque ya te las dí en su momento, cuando me lo contaste...ahora te las vuelvo a dar, por la liberación, por la valentia, por la autocompasión (que no es fácil de entender...y cuanto menos practicar), por la sanación y limpieza, por la autoafirmación y sobretodo por compartirlo...Felicidades una vez más y GRACIAS.
Realmente Bajamar es un sitio mágico, yo fuí guiada y me fuí de la misma forma...jajaja y ahora me doy cuenta que era ese lugar, ese precioso y enigmático lugar en el que yo tenía que refugiarme durante un año y medio, justo en el momento oportuno en el que mi vida cambiaria tanto, por dentro, por fuera y en todas las direcciones...sin duda el lugar de mi descanso, de mi sanación, de mi reencuentro, mi trampolín!!! Nuestras vidas paralelas siguen encontrando puntos en común...jeje me alegro!!!
Un besazo
P.D. Me encantan todos tus post!!!

Anónimo dijo...

hoy me dio por releer tu blog... necesitaba desconectarme de mi mundo un rato... porque se me puso un poco agotador... y que mejor que leer tus cronicas... y cuando releo esta no puedo de dejar de sentir orgullo al ver que ahora eres el guardián de este faro que tantas emociones y recuerdos viven en ti...
"la memoria es el perfume del alma"

(que no te sorprenda ver otro posteo mío por ahí)